El mágico mundo de Marvel
“Actualmente sólo los geeks compran cómics”, dice Blumpy en esta nota donde analiza las posibilidades que abre Marvel Comics para la todopoderosa casa Disney.
Marvel Comics Group (que publica los títulos de superhéroes como Spider-Man, Los 4 Fantásticos, Daredevil y Hulk) cumplió en agosto 70 años y el 28 de ese mes se conmemoró el aniversario 82 del nacimiento de Jack Kirby, quizá su dibujante más importante, creador de algunos de sus personajes más icónicos. Pero faltaba una sorpresa. “Las licencias ofrecen oportunidades, pero nada mejor que ser una”. Así de simple, así de contundente. El 31 de agosto comenzaron a reproducirse rumores, notas y finalmente comunicados de prensa sobre la adquisición de Marvel por Walt Disney Company. El monto: cuatro mil millones de dólares en efectivo y acciones, a 50 dólares por cada acción de Marvel. The House of Mouse había comprado The House of Ideas, y el paquete incluía los derechos de cinco mil personajes.
Inmediatamente comenzaron los chistes: ¿Cuándo veremos el crossover entre Goofy y el Capitán América? Los bloggers rápidamente crearon imágenes de personajes entremezclados —mashups de caricaturas—: Mickey Mouse vestido como Wolverine o Spidey, la hipotética pelea entre el Pato Donald y Howard the Duck, el logotipo de Punisher con orejas de ratón. Tacho, monero de MILENIO Diario, creó algunas de las mutaciones más imaginativas (http://impreso.milenio.com/node/8634286).
Está claro que lo que vio Disney en Marvel es una oportunidad de negocios. Todos esos personajes son, potencialmente, un nicho económico en cualquier presentación. No todos son conocidos y muchos jamás pudieron volverse relevantes en la cultura popular, pero con la fusión se abre la posibilidad de colocarlos no sólo en cómics, sino también en películas, juguetes, videojuegos, dvd y demás parafernalia del merchandising. El asunto es que Disney, con años de no producir un personaje o una serie nueva realmente entrañable, quiere aprovechar el catálogo de personajes de Marvel para “crear un portafolio global de propiedades de entretenimiento sin paralelo y una estructura de negocios que maximiza el valor de las propiedades creativas a través de múltiples plataformas y territorios”, tal y como lo expone Robert Iger, el presidente y CEO de Walt Disney Company. Disney pone la infraestructura para, en los términos de moda del vocabulario de negocios, apalancar todos esos personajes donde nadie sabe realmente quién sale más beneficiado.
En opinión de Michael Uslan, productor ejecutivo de Warner Bros. e impulsor de las seis películas de Batman —de la dirigida por Tim Burton, en 1989, a la última, por Christopher Nolan, en 2008—, se trata de una jugada en la que ambas compañías ganan. Indudablemente. Estampar cualquier objeto de consumo con la cara de Spider-Man es una garantía de éxito que Marvel cómics nunca supo o quiso capitalizar al máximo, quizá por no tener la enorme infraestructura comercial de Disney. Pero también hay otras consideraciones, como el deseo de Disney de alcanzar al público de jóvenes (hombres) que leen los cómics de Marvel y que se volverán el contrapeso de jóvenes (mujeres) que son fans de personajes como Hannah Montana: con la compra adquieren grandes cantidades de contenidos televisivos, impresos y cinematográficos a partir de los cuales saldrá mercancía muy redituable. Y la mayor ganancia se la llevará Disney, aunque Isaac Perlmutter, CEO de Marvel y propietario de 37 por ciento de sus acciones, también se llevará una muy grande tajada por la transacción: se reporta que cobrará casi 900 millones de dólares en efectivo y 500 millones más en acciones, transacción que quedará finiquitada para finales de este año. El golpe reunirá a varios CEO con mucho dinero en los bolsillos, como Perlmutter, Iger y Steve Jobs, la controvertida mente maestra detrás de Apple pero también de Pixar.
El mayor problema, por así decirlo, será para las editoriales que compiten en el mercado con Marvel. La capacidad de promoción, distribución y alcance de Marvel ahora será mayor. No es poca cosa si consideramos que la editorial ha atravesado antes serias crisis que han puesto en juego su futuro. La misma muerte del Capitán América, en el epílogo de la serie Civil War, es similar a lo ocurrido con la muerte de Superman, en DC: un ardid para rescatar un título que vende poco. En el campo de los videojuegos, X-Men Origins: Wolverine se encuentra a medio camino, y Marvel Ultimate Alliance 2 aparecerá en el futuro. Disney explica que los tratos hechos por Marvel previos a esta unión (con Gazillion, Activision, THQ y Sega), seguirán siendo válidos y no se analizarán hasta que expiren. Ese momento será importante, pues entonces se decidirá el futuro de ciertos títulos, personajes y líneas argumentales. De la misma manera, la franquicia de las películas de Spider-Man se halla en manos de Sony, y la de X-Men en las de 20th Century Fox.
Más allá de las preocupaciones de los fans y lectores están otras consideraciones. Una es, por ejemplo, el hecho de que en los estudios Universal en Orlando, Florida, existe ya un parque temático —Marvel Superhero Island, dentro de las Universal Islands of Adventure—, con personajes y parafernalia de la editorial. Actualmente Universal posee los derechos de explotación de ciertos personajes de Marvel, los cuales puede utilizar en parques de atracciones específicamente al este del río Mississippi. En Universal Studios existen tres atracciones de este tipo: The Amazing Adventures of Spider-Man, The Incredible Hulk Coaster y Doctor Doom’s Fearfall. Tom Shroder, vocero de Universal, aclaró que esas atracciones seguirán formando parte de los estudios.
Aparentemente los contenidos creativos quedarán intactos. Disney pone de ejemplo su relación con Pixar, basada en la libertad creativa y, de hecho, más allá de las bromas sobre las poco probables mezclas de personajes de Disney con aquellos de Marvel (pastiches graciosos, pero pastiches), lo que sí se avizora en el futuro —y se antoja— es una producción de Marvel en manos de los estudios Pixar, también propiedad de Disney. Por lo menos, el éxito que Marvel consiguió los últimos años con sus producciones cinematográficas hizo que los ejecutivos de DC y Warner Brothers consideraran la manera en que están haciendo las películas de adaptaciones de sus personajes. “Constantemente estamos buscando la mejor forma de explotar los personajes del universo de DC. DC Cómics tiene un valor increíble para Warner Bros. y desempeña un papel importante en todo el estudio proveer desarrollos y oportunidades de franquicias de todo tipo, incluyendo cine, televisión, video, animación y videojuegos”, declararon estos ejecutivos cuando trascendió el año pasado que habían establecido contacto con artistas tan importantes como Jim Lee para consultarlos sobre los contenidos de sus películas venideras, como cuando The Dark Knight apenas iba a ser estrenada. El modelo de Marvel al adaptar personajes de cómic al cine es un ejemplo a seguir para DC, pues Marvel volvió trascendente el género de superhéroes en el cine (donde trascendente es sinónimo de económicamente exitoso) y, a una década de su bancarrota, disfruta de finanzas saludables gracias a las películas y los videojuegos.
¿Por qué una compañía grande busca unirse a otra que ya es grande? El misterio se devela al mirar un simple acontecimiento: el cómic que acompañó la salida de Iron Man —un éxito de taquilla que según los datos recabados en Box Office Mojo alcanzó poco más de los 585 millones de dólares—, fracasó en su objetivo. El cómic, como todo tie-in (denominación de un producto atado a otro con fines promocionales), debería representar ganancias igualmente estratosféricas para la compañía. Y no fue así. En cambio, otros tie-ins con compañías como LG, Burger King o 7-eleven han demostrado ser infalibles. Esto habla más de la crisis del mercado de los cómics que de la crisis económica mundial. Marvel/Disney ahora harán más y mejores negocios. El pretexto: personajes de cómics que, por lo menos en estos tiempos, no figuran en los cómics. Es un hecho: actualmente sólo los geeks compran cómics. Los demás estamos inmersos en la sociedad de consumo.
La jugada de Warner
Warner Bros. no se podía quedar atrás. A sólo nueve días del anuncio de la fusión de Marvel con Disney, la propietaria de DC Comics, competencia directa de Marvel, anunciaba la reestructuración de DC Entertainment, filial que asume el control de los personajes de la editorial y que se encargará de su explotación comercial. Para tal fin se designó a Diane Nelson como su presidenta quien, en su carta de presentación al público, en ningún momento menciona la palabra cómics. Ella proyecta 75 años más de éxitos aún mayores de los que ya ha tenido la empresa y Paul Levitz, su predecesor desde 2002, regresará como guionista de cómics. Diane Nelson, como dato ocioso, es responsable del éxito de la franquicia de Harry Potter. Oro puro.



