Juanita, la hermana incómoda
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Héctor Rivera
A sus 76 años de edad Juanita Castro es noticia. En estos días anda en boca de todos, excepto de los cubanos. La quinta de los siete hermanos Castro Ruz acaba de publicar sus memorias, Fidel y Raúl, mis hermanos. La historia secreta, un volumen de poco más de 400 páginas redactado con ayuda de la periodista María Antonieta Collins y prologado sin mucho color por el literato cubano anticastrista Carlos Alberto Montaner. Y ahí, como quien no quiere la cosa, para gozo enorme de los numerosos enemigos de la familia, Juanita les atiza cualquier cantidad de guantazos a sus hermanos Fidel y Raúl, lo mismo que a otros protagonistas de la Revolución Cubana y del gobierno que instaló 50 años atrás incluido el venerado Che Guevara: “Era un pesado. Ese personaje nunca me gustó, nunca le tuve simpatía. Así de sencillo. Era arrogante, sucio, nunca se bañaba. Era un hombre sin sentimientos, lo único que quería era convertirse en un personaje grandioso. Para mí fue funesto. Le hizo mucho daño a la Revolución”.
Particularmente para disfrute de los cubanos exiliados en Miami, donde reside ella misma, la cadena Univisión ha estado presentando en Estados Unidos una serie de miniprogramas sobre el libro y su autora, que se asume ahora como una suerte de Mata Hari, ingenua y tropical, al servicio de la CIA durante casi todos los años sesenta. Univisión trasmitirá en los próximos días el documental completo: Juanita Castro: la hermana de Fidel en el exilio, coproducido por Televisión Española y Powwow Media Partners, en el que la hermana incómoda dará a conocer mayores detalles de su colaboración con Washington y mostrará imágenes inéditas de su familia.
El tema de una espía al servicio del gobierno estadunidense trabajando en la intimidad doméstica de la familia del controvertido líder revolucionario promete un generoso mercadeo que combina con mucha habilidad los rencores familiares, los reclamos ideológicos, los cuestionamientos políticos, la nostalgia de una Cuba que ya no existe y el protagonismo de una heroína crepuscular que llegó muy tarde y en tono de noveleta barata a la hora de la verdad. Sólo en Cuba las “revelaciones” de Juanita sobre su destacado papel poniendo a salvo a presos y perseguidos por el gobierno de Fidel en los primeros años de la Revolución y su desempeño como espía dentro y fuera de la isla han sido recibidas con un gélido y elocuente silencio. Parece en realidad que es allá donde se han tomado más en serio a la heroica Juanita, la “archienemiga de los hermanos Castro”, según Univisión, que en el cumplimiento de sus tareas de espionaje y encubierta bajo el nombre de Donna habría dado lugar a la Crisis de los Misiles en octubre de 1962, uno de los momentos más tensos de la Guerra Fría que marcó para siempre la vida de los cubanos. Eso dice ella.
Alejada de la familia revolucionaria desde hace 45 años, con sus dudosas verdades bajo el brazo, Juanita parece estar reclamando ahora sus 15 minutos de gloria en la trágica historia de la Cuba rebelde. Pero con el material que ofrece en verdad no se los merece. Ni ella ni quienes la están usando.



