Los Árabes y el tráfico de armas. De Playa Bagdad a Frontera Hidalgo

El grupo conocido como Los Árabes organiza el tráfico de armas en ambas fronteras de México, y aunque se sabe poco de ellos es seguro que abastecen, entre otros, a Los Zetas.

  • 2009-11-01 | Milenio semanal
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Fotarte: Mario Fuantos

Los Grupos de Inteligencia de Zona del Ejército Mexicano (GIZ) que operan en el norte del país, sobre todo en la costa del Golfo, y aquellos que vigilan la frontera con Guatemala, están entre los pocos que han oído hablar de Los Árabes. No es mucho lo que se sabe de ellos, pero hay suficientes datos para asegurar que son una organización bien estructurada, con fachada legal para operar dentro y fuera del país y que se dedica a abastecer de toda clase de armamento ligero y de alto poder a una de las facciones del cártel de Los Zetas. De ahí el enorme interés que en los últimos meses ha mostrado la Casa Blanca y algunas de las agencias estadunidenses de seguridad por comenzar a estructurar programas de contención y controles en la frontera sur de México mediante operaciones coordinadas con el gobierno mexicano.

¿La razón? Los cruces fronterizos entre México y Guatemala, en especial los que permiten llegar a Ciudad Hidalgo, Frontera Hidalgo o Guadalupe Victoria en el estado de Chiapas y a otros seis puntos más, son un enorme boquete por el que pasan cartuchos, granadas, personas, dinero, sustancias prohibidas y equipo táctico. Su porosidad y el escaso número de vigilantes federales y locales que operan en esos puntos permiten no sólo el paso de drogas y armas, sino que han hecho de esa zona un espacio de libre tránsito para el crimen organizado. Esto pese a que el Ejército Mexicano mantiene en la VII Región Militar, con sede en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, un estado de fuerza cercano a los 13 mil efectivos, de acuerdo con el documento “Panorama General del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos”, elaborado por el Estado Mayor de la Defensa Nacional (Emaden) en 2007. Esto convierte a esta región en la segunda con mayor despliegue militar en el país, tan sólo por debajo de la I Región Militar, donde hay 81 mil efectivos en tres entidades aledañas al Distrito Federal.

La actividad de los compradores de armas ilegales ha cerrado la pinza del trasiego en operaciones que no sólo involucran las llamadas compras de mercado blanco, gris y negro que se efectúan con intermediarios en Europa y Asia, sino que también implican contactos y desplazamiento en el sur del continente. Pero aquí, en México, Ciudad Hidalgo es un punto esencial de la red formada en la frontera con Guatemala por otras poblaciones que sirven como paso de armas y cartuchos. Los datos de inteligencia militar indican que la recepción de armas de fuego ocurre primordialmente en cuatro puntos: Miguel Alemán, Benito Juárez, La Herradura y Dorado Nuevo, todos aledaños a la línea divisoria con Guatemala.

Estos pasos de armas, cartuchos, gente y drogas están totalmente bajo control de Los Zetas y son también la entrada de lanzacohetes M-72, RPG y LOW provenientes de Asia, desembarcados en Panamá y de ahí traficados vía terrestre en pequeños cargamentos hacia Guatemala. Esos son los dominios de la gente contratada a su vez por Los Árabes para vigilar —en su caso comprar o liquidar— a quienes se encargan de resguardar la frontera de México con Centroamérica.

Foto: Gunshopfinder

LIBRE TRÁNSITO

La inteligencia militar mexicana se ha encontrado que las ejecuciones son perpetradas por estos grupos para cobrar el robo o el incumplimiento en la entrega de cargamentos de armas. Entre el viernes nueve y el domingo 11 de octubre pasados, oficiales del Ejército, apoyados por policías estatales de Chiapas, localizaron primero los cuerpos calcinados y con huellas de tortura de tres personas en el municipio de Frontera Comalapa. Luego, durante recorridos en la misma zona, dieron con una casa de seguridad y un depósito de armas del cártel de Los Zetas que eran custodiados por tres personas (Juan Rocha Flores, El Vecino, de 33 años, originario de Reynosa, Tamaulipas; Joel Díaz González, El Piola, de 21 años, y Silverio Osorio López, El Chiva o El Changoleón, de 41, oriundos de Huimanguillo, Tabasco). Los detenidos confesaron a los militares que “luego de ser recomendados por un catequista de la diócesis de San Cristóbal fueron adiestrados durante un mes en Guatemala por El Comandante Huerco en técnicas de arme, desarme y sobrevivencia de kaibiles”.

Entre las armas aseguradas en la frontera sur de México figuraban 306 granadas para aditamento calibre .40 mm; 22 granadas de fusil antipersonal; cuatro cargas de alto explosivo (TNT); ocho cuerpos útiles con carga propulsora y una ametralladora calibre 7.62 x .51 (Barret). Además, se aseguraron 21 fusiles tipo AR-15, 18 fusiles de asalto AK-47, un fusil calibre .9 mm, cinco pistolas calibres .38 súper, .45 y .9 mm, una de ellas con incrustaciones de piedras preciosas y 17 mil 212 cartuchos útiles de diferentes calibres, radios portátiles, fornituras, chalecos antibalas y nueve vehículos con placas de circulación de diferentes estados, uno de ellos blindado y acondicionado como tanque.

Para las autoridades del Ejército Mexicano, responsables de darle seguimiento al tráfico de armas y explosivos, el hallazgo dio un giro importante a los datos que se tenían sobre la presencia y extensión de traficantes como Los Árabes en la zona, ya que éstos no se habían extendido más hacia la zona del Pacífico. Ahora hay evidencia de que operan también ahí y que lo hacen empleando sus métodos conocidos de intimidación, coptación y ejecución.

GOLPES A LA RED

La existencia de Los Árabes fue quizá el secreto mejor guardado del cártel del Golfo cuando Osiel Cárdenas Guillén era el máximo jefe de esa organización y tenía a Los Zetas como su brazo armado para acabar con sus rivales y abrirse paso violentamente en plazas controladas por otros cárteles o por bandas menores al servicio de la competencia. De eso hace ya casi nueve años y medio. En ese lapso, Los Árabes solidificaron una red de tráfico de armas livianas, de granadas, cargadores y toda clase de aditamentos para armas automáticas y semiautomáticas que fortaleció a la gente de Osiel y por ende a la primera generación de Los Zetas.

Sus métodos de trabajo, sus contactos y objetivos alcanzados demuestran que este grupo, calculado en unos 20 individuos, se consolidó y opera en varios frentes dentro y fuera del país. No existen fotos de ellos ni se conocen los alias de sus jefes o cabecillas. Sólo se sabe que existen y que su trabajo es amplio y efectivo, pero es materialmente imposible ubicarlos o conocer más detalles sobre sus movimientos.

De acuerdo con los datos de militares que se han avocado a darles seguimiento en la franja fronteriza con Texas, Los Árabes cuentan con una fuerte protección policiaca a ambos lados de Río Bravo. Rastrearlos ha costado vidas aquí y allá. La extrema discreción en sus operaciones y su movilidad les ha permitido sobrevivir, aunque no les ha sido suficiente para evitar golpes severos por parte de los militares mexicanos. El seis de noviembre de 2008, tropas del 4° Regimiento de Caballería Motorizado enviadas a Ciudad Reynosa, Tamaulipas, integraron la Base de Operaciones Tango 10, encargada de efectuar misiones de reconocimiento en colonias y zonas sobre las que se tienen denuncias y reportes de actividad criminal de alto impacto.

Ese día, las tropas de la Base Tango 10 recorrían las calles de la colonia Ramón Pérez García, en Reynosa. Hay dos versiones de lo ocurrido, ambas “oficiales”. La primera fue la del general Xicoténcatl Axolohua Núñez, jefe de la Sección Séptima de Operaciones Contra el Narcotráfico de la Defensa Nacional. En las instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el militar mostró el ocho de noviembre el arsenal integrado por más de 500 mil cartuchos, 255 armas largas, 126 armas cortas, 14 fusiles FN Herstal P-90, siete fusiles Barret, dos fusiles Calibre 50 milímetros, dos lanzacohetes calibre .37 milímetros, una ametralladora, 98 granadas calibre .40 milímetros, y 167 granadas de mano, así como mil cargadores, 976 mil pesos, 86 mil dólares, dos vehículos, 14 tubos de dinamita y 14 “cuadros” de explosivos plásticos. Entre el armamento asegurado llamaban la atención los siete fusiles Barret calibre .50 milímetros, nuevos, aún con los sellos y marcas de registro de las empresas que los vendieron. El general Axolohua explicó que el hallazgo se dio luego de que los militares se toparon con dos individuos armados quienes al ver el convoy militar huyeron, uno hacia la calle y otro hacia el interior de la casa.

La otra versión fue vertida el 10 de febrero de este año durante la celebración del 94 aniversario de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), en la Base Aérea de Santa Lucía, cuando nueve militares recibieron condecoraciones por sus méritos en el combate al narcotráfico. Uno de ellos fue el cabo de Caballería Rubén Vázquez de León, del 4° Regimiento de Caballería Motorizada (con base en Tapachula, Chiapas) por haber encontrado el arsenal “después de un enfrentamiento”, de acuerdo con lo informado al público asistente al acto.

El siete de noviembre el Ejército mexicano realizó en Reynosa, Tamaulipas, el mayor decomiso de armas del crimen organizado en la historia del país.
El siete de noviembre el Ejército mexicano realizó en Reynosa, Tamaulipas, el mayor decomiso de armas del crimen organizado en la historia del país. Foto: Rene Soto

DE PLAYA BAGDAD A PUERTO MADERO

Los Árabes han trabajado durante casi una década teniendo como base de operaciones al estado de Tamaulipas, en donde las ciudades fronterizas de Reynosa, Matamoros y Laredo son puntos de operación indispensables para el grupo. De ahí se han ramificado y extendido hasta dominar el paso de armas y cartuchos por la frontera sur de México.

Fueron ellos los primeros que introdujeron lanzacohetes RPG y M-72, las ametralladoras Barret calibre .50 milímetros y las granadas (defensivas y ofensivas) como parte de sus arsenales para hacerle frente al Ejército Mexicano. Algunos de los embarques que recibieron en los primeros años de ésta década llegaron por vía marítima a Playa Bagdad, ubicada en el municipio de Matamoros, a escasos 40 kilómetros del Río Bravo y a una hora de Brownsville, a las puertas del estado de Texas.

Eran operaciones relativamente sencillas, a unos pasos de la frontera y con una cobertura y protección policial garantizada para que las armas y los cartuchos llegaran a Matamoros y fueran distribuidos entre Los Zetas y otras bandas locales. Las fuentes en abastecimiento de Los Árabes, según los reportes militares, se extienden a lo largo del Golfo de México y no se detienen en la frontera con Guatemala.

Los operadores de Los Zetas encargados de conseguir armas de alto poder se mueven “con papeles, con documentación legal y recursos limpios” en las ferias de venta de armas que cada mes se llevan a cabo en ciudades como Phoenix, Arizona, en donde este año, entre junio y diciembre, se programaron cinco gun shows en la capital de ese estado. En Tucson seis más y faltan por realizarse otros dos, el siete y ocho de noviembre en el Pima County Fairgrounds y los días 19 y 20 en el Tucson Expo Center, de acuerdo con el calendario de eventos distribuido por la Liga de Defensa de Ciudadanos de Arizona (Arizona Citizens Defense League).

Los Árabes operan con una cobertura legal que les permite desplazarse a lo largo de la frontera con Estados Unidos, comprando en forma directa o bien buscando a segunda y terceras personas o empresas para colocar pedidos formales que luego son desviados y terminan en manos de los cárteles mexicanos, indican las fuentes militares.

Las ferias de armas que se efectúan cada mes en las ciudades fronterizas de Estados Unidos fueron en sus primeros años el eje de sus actividades para la compra de pequeños lotes de armas y en especial para contactar a intermediarios y dealers del tráfico continental de armas ligeras. El 10 de julio de este año, la compañía Stratfor, firma estadunidense especializada en análisis de seguridad, terrorismo y militarismo a nivel global, detallaba en un artículo titulado “El Comercio de Armas Mexicano/ Latinoamericano” (Stratford on Mexican/ Latin American Arms Trade), que los especialistas en la compra y venta de armas definen tres escenarios a escala internacional para esta actividad: el mercado blanco, el gris y el negro.

El primero es el mercado legal en el que se hacen pedidos y compras de armamento siguiendo todos los procedimientos de ley en los cuales se debe informar exactamente qué tipo de armas se están comprando, a quién se les están comprando, las características de las mismas, números de serie y secuencias para rastreo, además de quién es el comprador, el monto de la compra, los tiempos de entrega, recepción y embarque a su destino. Este es el procedimiento normal para comprar armas internacionalmente por parte de un gobierno o una empresa. Pero este procedimiento es vulnerable y “puede ser manipulado, engañado”.

Cuando esto ocurre, se habla ya de un mercado gris, en el que las armas son desviadas a un tercero mediante varios mecanismos —el más común y recurrente es la alteración de documentos—, señalando un destino falso para el embarque de armas. El documento suele ser alterado o falsificado por oficiales aduanales del país de salida. Con este procedimiento se reparten también varios miles de dólares para corromper funcionarios y personal encargado de verificar los controles aduanales. En su forma más burda, este tipo de mercado lleva las armas a su destino real, pero éstas acaban siendo entregadas vía aérea, “bombardeadas”, sobre zonas selváticas donde guerrilleros o narcotraficantes se encargarán de recogerlas.

El mercado negro es el más conocido y se nutre de armas contrabandeadas desde diversos países (zonas en guerra, zonas desmilitarizadas, zonas ocupadas por tropas de paz) o por piezas robadas a sus fabricantes europeos o estadunidenses, como ocurre en Rusia, China, Alemania, Francia, Bélgica, España, Israel, Brasil y Estados Unidos.

En junio de este año la Oficina General de Contabilidad (General Accounting Office-GAO) de Estados Unidos dio a conocer el informe “Esfuerzos de Estados Unidos para Combatir el Tráfico de Armas hacia México. Los Retos de la Planeación y Coordinación” (US Efforts to Combat Arms Trafficking to Mexico. Face Planning and Coordination Challenges), en el que se reconoce la ausencia de planeación y estrategia para enfrentar este fenómeno. Se acepta además que hay descoordinación entre las dos principales instancias de ese país encargadas de combatir el tráfico de armas: la Agencia Federal para Control de Tabaco y Armas (ATF en inglés), y el Servicio de Inmigración y Aduanas (US Inmigration and Customs Enforcement-ICE), y además que la información detallada en torno al número de piezas aseguradas en México (más de 30 mil en los últimos dos años) se desconoce.

Foto: Gunshopfinder

El 19 de junio, congresistas de EU se reunieron para discutir el documento del GAO y sus alcances. La investigación causó polémica y fue desechada tachada de poco confiable por varios senadores republicanos. No obstante, los autores del texto recordaron que las cifras aportadas habían sido entregadas por la ATF, que no eran producto de especulaciones y cálculos de la GAO. Son los hechos, las cifras, dijo Jess Ford, director de Asuntos Internacionales y de Comercio de la GAO. En esa ocasión, el documento de la GAO analizó el resultado del rastreo de poco más de 20 mil armas de fuego aseguradas en México a cárteles de la droga y sobre las cuales el gobierno mexicano pidió formalmente un rastreo para determinar su origen.

El resultado fue que 95 por ciento de esas 20 mil piezas habían salido de territorio estadunidense, de algunos de los 12 mil comercios autorizados tan sólo en el sur de EU para vender armas (existen poco más de 100 mil establecimientos legales para venta de armas en todo el territorio), según informes elaborados por la Procuraduría General de la República (PGR).

¿EPÍLOGO?

La información militar y civil sobre los movimientos de Los Árabes es escueta y apenas revela la punta del iceberg de una organización dedicada estructuradamente al tráfico de armas en México. Sus contactos se extienden por Europa y parte de Asia, de donde han adquirido lanzacohetes, granadas ofensivas y defensivas, granadas de .40 milímetros, miras telescópicas y láser, chalecos tácticos y cientos de miles de balas de todos los calibres.

Los embarques especiales llegan por vía marítima a Veracruz y a otros puntos del Golfo. Cuando no es así, los cargamentos son enviados a puntos de enlace en Centroamérica.

Honduras, Nicaragua, El Salvador, Panamá y Guatemala operan como “pivotes”, como centros de recepción para entregar la mercancía. Este es el flanco que nadie toma en cuenta, el de la frontera sur y la enorme facilidad con la que por ahí entran y salen todo tipo de cosas, señalan reportes de la Defensa Nacional sobre el tema de la seguridad en el sur del país. Uno de ellos, el más reciente, señala en algunos de sus párrafos que “Tradicionalmente se ha enfocado el problema del tráfico de armas como un fenómeno exclusivo de la frontera entre México y Estados Unidos, dejando de lado lo que sucede en Centroamérica y en nuestra frontera sur. Zonas como Ciudad Hidalgo, Frontera Hidalgo y Talismán (en Chiapas) son puntos de entrega-recepción de armamento, principalmente para todas aquellas organizaciones que se dedican al narcotráfico en esa región, como lo es el cártel del Golfo. Sólo una pequeña parte del armamento que tiene el cártel del Golfo entra por el norte, porque (sus operadores) hacen entregas hormiga en las que las armas pasan en cargamentos de cinco o 10 piezas como máximo. Además, la mayor parte de las armas es enviada por partes y es traída a México por personas con papeles y residencia legal en Estados Unidos, es decir que no tienen problemas para entrar y salir de ese país. Las entregas se dan más en la modalidad tipo hormiga. En el caso del Pacífico y el norte del país —Chihuahua, Durango, Sinaloa y Baja California— se da más en cargamentos completos. El Puerto de Manzanillo, en Colima, es un punto de entrada de armas, así como de precursores químicos y dinero. El Puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, se usa preferentemente para la entrada de drogas y precursores químicos, mientras que el de Veracruz suele ser punto de llegada de embarques de armas procedentes del sur del continente”, indica el documento.

Tipo de armas que ingresan a nuestro país

Marca / Origen

Colt / EU
Norinco / China
Marlin Firearms / EU
Bushmaster Firearmas / EU
Beretta USA Corp / EU
Pietro Beretta / Italia
Browning / Bélgica, Alemania, Italia Japón y EU
Raven Arms / EU
Remington Arms / EU
Smith & Wesson / EU
Romarm/Cugir / Rumania
LlamaGabilondo & Cia. España
Mossberg / EU
Jennings Firearms / EU
Glock GMBH / Austria

El valor en el mercado ilegal fluctúa en función de la oferta y la demanda. Puede encontrarse entre un rango de 800 a dos mil dólares por pieza, considerando la antigüedad, el estado de conservación, la marca, el modelo y la versión del material.
(Fuente: Tráfico de Armas México-USA. PGR, abril 2009)

Jorge Alejandro Medellín