No sólo de covers vive el rock
En los sesenta hubo covers legendarios de canciones en inglés, pero también éxitos rocanroleros escritos originalmente en español, como nos recuerda el autor
Hace unos días estuve platicando con unos chavos sobre los años pioneros del Rock and Roll en español, la etapa comprendida entre 1960 y 1965, cuando surgieron los grupos y solistas que ya han quedado como clásicos en nuestra memoria musical. Sus comentarios me hicieron reconocer que existe una opinión bastante extendida de que nuestro rock, en sus inicios, no tuvo mayor mérito en términos de composición pues se basó en puras copias de canciones extranjeras.
Si bien es cierto que un alto porcentaje de los temas grabados en los primeros años fueron covers o versiones de éxitos de fuera, también es cierto que tuvimos una buena dosis de canciones escritas originalmente en español, e incluso hubo temas surgidos del catálogo mexicano que se tradujeron al inglés y tuvieron impacto en el país donde nació el rock.
La razón por la que en México se desarrolló tanto la práctica del cover tiene una clara explicación: en nuestro país el movimiento rocanrolero detonó con casi cinco años de retraso en relación al de Estados Unidos, por ello existía un enorme catálogo de temas probados que representaba un venero inagotable de melodías listas para aprovecharse en nuestro mercado.
En términos estrictos, el rock comenzó a difundirse en Estados Unidos casi 10 años antes que en México. Cuando se habla de los discos importantes del Rock and Roll en inglés, los analistas señalan el tema “Rocket 88” —grabado en 1951 por Jackie Brenston y sus Delta Cats— como el iniciador de la historia. Tres años después, la primera canción rocanrolera que entró a las listas de la revista Billboard fue “Crazy Man, Crazy” de Bill Haley y Los Cometas; y la primera en conquistar el primer sitio de popularidad —el nueve de julio de 1955— fue “Rock Around the Clock”, también interpretada por Haley y su grupo.
Durante 1958, en México comenzaron a escucharse por la radio algunos covers de Rock and Roll en las voces de Las Hermanas Julián y Perry Salinas, alternados con diversas orquestas tocando el mismo ritmo. Ya para 1959 el rock se había generalizado y hacia finales del año comenzaron a realizarse las primeras grabaciones con intérpretes verdaderamente juveniles: “La Batalla de Jericó”, éxito original en inglés de Jimmie Rodgers, y el tema tradicional mexicano “La Cucaracha”, con Los Black Jeans, fueron las que dieron el banderazo inicial al movimiento que arrancó con fuerza a partir de abril de 1960. Como puede advertirse, en ese primer disco de Rock and Roll grabado por jóvenes en México se muestran ya las influencias básicas que marcarían la ruta durante los años siguientes.
La enorme cantidad de temas que habían tenido éxito en Estados Unidos durante los años previos a la explosión del ritmo en México, facilitó la tarea de las compañías grabadoras locales quienes siguieron una fórmula práctica y sencilla: copiar las melodías de canciones extranjeras, adaptarles libremente una letra en español, grabarlas y lanzarlas a un mercado juvenil ávido de nuevos materiales. De ahí viene la creencia de que los años pioneros de nuestro Rock and Roll fueron una vil copia de lo que se hizo en inglés, y que el talento mexicano no realizó aportaciones dignas de tomarse en cuenta.
Pero no todo el Rock and Roll estadunidense fue bueno, ni todo el rock en español fue malo. Es más, hubo covers interesantes en México que —en algunos casos— superaron a los originales ya fuera por cantarse con un ritmo rocanrolero más apropiado, por la voz más adecuada del intérprete o por presentar un arreglo musical más atractivo. Como ejemplos claros puedo mencionar: “Popotitos”, de Los Teen Tops; “Chica Alborotada” y “Pólvora”, de Los Locos del Ritmo; “Noches y Días Perdidos”, de Los Rogers; y “Técnica”, con Los Rebeldes del Rock, entre muchos más.
Por supuesto que también hubo Rock and Roll original en español y muchas piezas han quedado ya como clásicas dentro de nuestro cancionero. Algunas fueron creadas por compositores reconocidos o por productores musicales de planta en compañías grabadoras de la época. Sin embargo, la muestra más notable y popular provino de jóvenes integrantes de grupos de Rock and Roll. Entre ellos destacaron: Óscar Cossío Flores de Los Silver Rockets —el grupo que más canciones originales grabó en los primeros años de nuestro rock—, Jesús González y Rafael Acosta de Los Locos del Ritmo; René Ferrer de Los Playboys y Armando Trejo de Los Blue Caps.

Resulta curioso saber que en los años pioneros del rock hubo canciones originales mexicanas que fueron covers exitosos en el extranjero. Entre las más notables están:
—“El Pecador”, éxito de Alberto Vázquez, escrito por Alejandro Fuentes Roth, que grabó en inglés Sam Fletcher.
—“Amor, Amor”, de Gabriel Ruiz y López Méndez, que tuvo versiones de Ben E. King y The Four Aces.
—“Perfidia”, de Alberto Domínguez, que fue interpretada por The Ventures, The Matadors y The Four Aces.
—“La Bamba”, canción popular mexicana cuya versión de Ritchie Valens sirvió de base para la creación del ritmo llamado Shake, generando éxitos como “Twist and Shout”, “Hang on Sloopy” y “You’ve Lost That Loving Feeling”.
Algo muy original en el Rock and Roll en español fue la letra de muchos covers, ya que casi nunca se realizaron traducciones o adaptaciones literales de los conceptos contenidos en las letras originales. Los letristas se orientaban más bien por la fonética de las palabras en inglés u otros idiomas y el único parecido entre el cover y el original terminaba siendo sólo la melodía. Hay ejemplos curiosos como el del tema “Fools Rush In” que en español terminó siendo “Borrachín” o “Bits and Pieces” que acá se llamó “No me Pises”, y también el tema “Teen Beat” que acabó como “Te Invito”. Así hay docenas de casos igualmente singulares.
Sin embargo, en el cancionero de nuestro rock se destacan canciones de contundente importancia que nacieron originalmente en español. Ahí está uno de los himnos básicos de los sesenta: “Yo No Soy un Rebelde” escrito por el guitarrista Jesús González para su grupo, Los Locos del Ritmo. El baterista del mismo conjunto, Rafael Acosta El Raffles, compuso “Tus Ojos” el tema romántico que para muchos es el mejor de aquellos años.
Otras canciones notables que no fueron covers todavía se siguen escuchando en las estaciones radiales del recuerdo. Usted seguramente reconoce algunas como: “Vuelve Primavera”, “La Llorona Loca”, “Despeinada”, “Camelia”, “Besitos Sí”, “El Niño Popis”, “Yo Te Querré”, “El Esqueleto”, “Florida Twist”, “Acapulco Rock”, “El Gato Loco”, “No Está Aquí”, “No Te Creo”, “Copetón”, entre otras creadas directamente en español.
Aunque parezca difícil creerlo los inspirados yucatecos Armando Manzanero y Luis Demetrio escribieron canciones clásicas de los años rocanroleros. Angélica María grabó “Paso a Pasito” de Manzanero y “El Día” de Demetrio. Enrique Guzmán interpretó, de este último, la canción “Dices por Ahí”. Y en su faceta de compositor Enrique escribió “Pensaba en Ti”.
Muchos boleros fueron incorporados en versiones juveniles al acervo rocanrolero. La lista puede ser muy larga, pero no puedo dejar de mencionar: “Negra Consentida”, de Joaquín Pardavé, que grabó el pionero norteamericano Bill Haley. Los Hermanos Carrión tienen la distinción de haber sido quienes llevaron más temas de la etapa anterior al mundo del rock: “La Barca de Oro”, “Por qué ya no me quieres”, “La Llorona”, “Qué manera de perder” y “Sigamos pecando” están entre los más recordados.
Como usted puede darse cuenta, la noción de que nuestro Rock and Roll no tuvo lo suyo es injusta. Sí, es verdad que fueron muchos los covers, pero la etapa sesentera tuvo también la veta orgullosamente mexicana que le dio originalidad y carácter propio. Todo ello amalgamado en un exuberante crisol musical donde nuestro idioma aprendió a bailar el rock y no ha dejado de hacerlo desde entonces.



