Hierve el Agua
Un lugar para la contemplación
Este sitio sagrado de los antiguos zapotecas es de gran importancia arqueológica, entre otras cosas, por su complejo sistema de riego de dos mil 500 años de antigüedad.
¿Qué hay en Hierve el Agua? Es la pregunta que hacen todos los viajeros. Y la respuesta es siempre la misma: ¡nada! Pero una vez en el lugar, la vista se extiende hasta donde alcanza por una caprichosa serranía de profundos tonos verdes que contrastan con el intenso azul del cielo, en tanto, se levantan majestuosas dos cascadas pétreas: la pequeña de aproximadamente 50 metros de altura y la grande del doble. A pesar de su nombre y lo que se pudiera pensar, Hierve el Agua está conformado por una red de manantiales que por su efervescencia aparentan estar a punto de ebullición. Pero basta tocar con la mano el agua para darse cuenta que está muy lejos de ser hirviente: la temperatura de los manantiales nunca rebasa los 25 grados centígrados.
Las cascadas de Hierve el Agua fueron inmensos chorros de agua abundantes en carbonato de calcio. A lo largo de miles de años la disminución del agua y la intensificación de los minerales petrificó estas cascadas, y así es como se les ve ahora: como chorros de roca cayendo al desfiladero. Sólo dos pequeños manantiales se observan hoy en la superficie de las cascadas; son éstos los que al brotar dan la impresión de que el agua hierve.
Esta maravilla se encuentra dentro de la región de los Valles Centrales, a tan sólo 68 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, en San Lorenzo Albarradas, poblado fundado por los españoles en 1518 y que actualmente pertenece al distrito de Tlacolula. Por una carretera colmada de curvas y un camino de terracería se llega a este lugar que invita a la contemplación. Más allá de la historia que lo envuelve y la importancia arqueológica que posee, es un punto sagrado para los antepasados zapotecas, desde donde contemplaban la fuerza y belleza de la naturaleza.
En Hierve el Agua se han dado cita numerosos arqueólogos, biólogos y geólogos por tratarse de un sitio donde se construyó hace más de dos mil 500 años un complejo sistema de riego del cual aún existen importantes vestigios. Gracias a estas investigaciones se ha logrado entender la forma de construcción y el funcionamiento de las terrazas y canales que cubren una amplia extensión en torno a la zona del anfiteatro, la que recibe a los visitantes. De los estudios realizados se desprende que este antiquísimo sistema de riego, único en su tipo en México, permitió a los antiguos habitantes desarrollar una agricultura intensiva orientada al máximo aprovechamiento del agua en un terreno con pronunciadas pendientes.
En ese mismo sitio existe un balneario con albercas naturales de intenso color verde; cercano a éste se ubica el módulo ecoturístico local “Turis Yu´u” que brinda el servicio de baños, regaderas y recorridos. No hay nada más agradable que observar el paisaje desde ese escenario. Primero desde el anfiteatro, punto de entrada al lugar donde se ubican las albercas y las cabañas, y luego desde la cascada principal, para observar el permanente trabajo que realiza la naturaleza para esculpir con inmensa paciencia las caprichosas formas de la geografía oaxaqueña.
RECOMENDACIONES
Es necesario llevar repelente de moscos, gorra, lentes obscuros y protector solar, principalmente en época de calor. También es de suma importancia llevar zapatos cómodos con suela antiderrapante. Y es fundamental no acercarse al precipicio: no hay barreras de protección y con facilidad se puede resbalar.
¿DÓNDE COMER?
Se han instalado pequeñas fondas donde se pueden degustar algunos antojitos, y aunque algunas ofrecen comida más elaborada, lo más recomendable es regresar a la ciudad de Oaxaca y comer en un lugar bien establecido, como el restaurante La Casa de la Abuela, en pleno zócalo de la ciudad. Ahí hay todo tipo de platillos de la cocina Oaxaqueña.
¿DÓNDE HOSPEDARSE?
Si les gusta la aventura existen cómodas cabañas para hospedarse por 70 pesos la noche. Tienen baño completo con agua caliente, pero hay que compartirlo. Lo más recomendable es regresar a la ciudad de Oaxaca donde hay la opción de hospedarse en el Hotel Camino Real, instalado en lo que fuera el ex convento de Santa Catarina de Siena del siglo XVI. Se ubica en el centro de la ciudad, a una cuadra de la famosa Iglesia de Santo Domingo de Guzmán. La tarifa es de mil 722 pesos por persona en habitación doble. Se puede reservar desde la Ciudad de México en el teléfono 5227-7200 o bien desde otro punto de la República Mexicana en el (01 800) 901-2300.
¿CÓMO LLEGAR?
Es un paseo que requiere de todo un día. Para llegar hay que tomar la Carretera Federal 190 que lleva al Istmo y desviarse a la izquierda en el kilómetro 39, aproximadamente. Pasando la zona arqueológica de Mitla continúe por la carretera que lleva a Ayutla Mixes hasta entroncar con la desviación que se dirige hasta San Lorenzo Albarradas. Hierve el Agua se encuentra en la ranchería de Roeguía, que a su vez está a cinco kilómetros de San Lorenzo Albarradas.
A pesar de que este lugar se encuentra a tan sólo 68 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, la carretera tiene muchas curvas y hay que tomar un tramo de terracería. No hay un adecuado servicio de transporte público. Lo más recomendable es contratar un tour de ida y vuelta o rentar un coche todo terreno.



