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J. Jesús Rangel M.

  • 2009-11-07 | Milenio semanal
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Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas.
Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas. Foto: Albert Gea/ Reuters

El fin de semana concluyó la última negociación internacional sobre cambio climático rumbo a la Conferencia de Copenhague, que se desarrollará del siete al 18 de diciembre con la presencia de los jefes de Gobierno y Estado para suscribir compromisos. Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, tenía esperanzas de que en esta reunión en Barcelona los representantes de los gobiernos hicieran a un lado sus intereses particulares y privilegiarían los intereses mundiales. No fue así en muchas cosas, pero sí hay avances notables en materia tecnológica, en la identificación de las necesidades de los países en desarrollo en este renglón y las ayudas financieras que se pueden instrumentar.

Ahora se creará una cartera de proyectos y programas que empleen tecnologías económicamente racionales (TER) y se podrán eliminar barreras que obstaculizan la transferencia de esta tecnología; adicionalmente, los gobiernos podrán establecer políticas más claras a favor del medio ambiente en el futuro inmediato. Se trata de tecnología para los sectores agrícola, silvícola, salud, energético, industria en general y del transporte. De acuerdo con el diagnóstico inicial, en África hay más demanda de tecnologías relacionadas con la agricultura, el suministro de energía, la salud y la gestión del agua, mientras que en Asia y el Pacífico, y en Latinoamérica y el Caribe, la eficiencia energética y el transporte son considerados sectores prioritarios.

Ya se identificaron más de 200 proyectos que se publicarán en el sitio web http://unfccc.int/ttclear/jsp/index.jsp para facilitar su búsqueda y el monto de financiamiento que requieren, además de fechas y plazos que necesita cada proyecto. En energía, por ejemplo, se promoverá la construcción de nuevas centrales eléctricas con energía hidráulica, eólica, de biogás, solar y la aplicación de técnicas poco contaminantes por el uso del carbón, además de la utilización de cocinas solares mejoradas. La industria cementera deberá utilizar una nueva mezcla de materias primas que emitan menos CO2, y en general se aumentará la producción de lámparas fluorescentes compactas.

En materia silvícola, se impulsará la forestación de tierras degradadas para aumentar la retención de dióxido de carbono, el montaje de instalaciones de vigilancia para prevenir incendios y evaluar zonas forestales amenazadas; se promoverá la generación de energía con la utilización de biocarburante producido a partir de residuos urbanos y la reducción de emisiones de metano en vertederos. En materia de transporte, se crearán redes para supervisar la calidad del aire a nivel nacional y centros de inspección ambiental de vehículos. En todo esto, se promoverá una sensibilización y participación de la sociedad en general, lo que significa que se prepararán informaciones sencillas sobre historias de éxito por el uso de energía renovable, y elaboración de atlas de energía eólica, por ejemplo.

Yvo de Boer comenta que cada año de retraso en mejorar el medio ambiente mundial tiene un costo de 500 mil millones de dólares. “Las centrales eléctricas que se construyan hoy determinarán las emisiones de CO2 durante una generación. Por eso es aún más importante asegurar que se invierte ahora en tecnología de bajas emisiones”.

jesus.rangel@milenio.com