Afganistán, la vida sigue

En el corazón de las tinieblas, aferrarse a las rutinas cotidianas parece el único modo de mantener la esperanza y sobrevivir.

  • 2009-11-08 | Milenio semanal
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Territorio huésped de numerosas guerras de aquel tiempo a esta parte. Rostros que emergen de guerras civiles y bombardeos que estampan su huella bárbara en el paisaje agreste. Instantáneas, jirones, postales de la vida diaria, gestos de roca tallados a base de paciencia… y esperanza. ¿En qué?

Dice la leyenda que en algún lugar de La Meca está la piedra de la paciencia. Millones de peregrinos dan vueltas en círculos mientras cuentan sus desgracias. El día en que las desgracias rebasen la paciencia de la piedra tendrá lugar el Apocalipsis.

Mientras tanto hay un tiempo para todo. Incluso para los versos de la poeta afgana Nadia

Anjuman (1980-2005): “He estado callada por demasiado tiempo/ Pero nunca me olvido la melodía,/ Porque cada momento cuchicheo yo/ Las canciones de mi corazón/ Que me acuerdan del/ Día que voy a romper la jaula./ Volar de esta soledad/ Y cantar como un melancólico. / No soy un débil árbol de álamo/ Que cualquier viento va a sacudir”.

Fotos: Altaf Qadri/AP, texto: Margarito Cuéllar