Cuzco de raíces incas y fachada colonial
Cobijada por un inigualable paisaje andino en medio de las montañas, la ciudad de Cuzco ofrece majestuosa su arquitectura colonial sin abandonar sus raíces indígenas.
Cuenta la leyenda que en el siglo XII Manco Cápac y su hermana y esposa Mama Ocllo emergieron de las aguas del lago Titicaca con la misión de fundar un nuevo reino. Estos semidioses e hijos de Inti, el dios Sol, caminaron hacia el norte y llegaron hasta al cerro Huanacaure donde se hundió el gran cetro de oro que portaba Manco Cápac. Ahí fundaron Cuzco: ombligo del mundo, ciudad donde el ocre de sus montañas contrasta con su cielo azul para dar un especial marco a su arquitectura inca y española.
Al pisar tierras cuzqueñas se experimenta una sensación sobrecogedora por el panorama natural único y el equilibrio logrado entre la naturaleza —la cordillera Vilcabamba con sus picos nevados que se funden con bosques y valles— y las miles de casas de adobe con techos de teja. En este escenario, a tres mil 400 metros de altura y a mil 50 kilómetros de Lima, nació el Imperio Inca. Por sus grandes conocimientos de arquitectura, de ingeniería hidráulica, medicina y agricultura, la sociedad inca fue un ejemplo admirable de organización política, administrativa y social hasta la llegada de los españoles en 1533.
Las crónicas narran que en esta época Cuzco contaba con amplias plazas, grandes templos y palacios decorados con abundantes piezas de oro. Hasta el 23 de marzo de 1534, cuando Francisco Pizarro intentó destruirla y fundó sobre ella una ciudad española. Muchas de las obras incas se perdieron, otras se conservan y otras más sirvieron de base para edificios, iglesias y templos. Hoy el viajero al pasear por las calles de esta ciudad se cruza con antiguas iglesias, monasterios, casonas coloniales, palacios incas y toda una serie de monumentos que hacen un recorrido espectacular.
Mínimo se necesitan dos días para conocer Cuzco. Se debe partir de la Plaza de Armas, que se extiende en lo que fue el espacio ceremonial inca. Está totalmente rodeada de galerías, restaurantes, oficinas con portales y los clásicos balcones peruanos que la convierten en un agradable espacio colonial donde destaca imponente su Catedral. Esta Catedral, construida en 1560, es un recinto religioso que posee una impresionante arquitectura y una valiosa colección de arte colonial encabezada por El Señor de los Temblores, el patrono de la ciudad; su nombre se debe a que en el año de 1650 la imagen fue sacada en procesión para calmar los temblores.
El edificio de la Catedral fue construido sobre los cimientos del palacio inca de Quishuarcancha; su construcción duró casi un siglo con la intervención de artistas cuzqueños y europeos. Es de estilo renacentista, pero sus interiores albergan una variedad de estilos entre los que resaltan el barroco y el plateresco. Cuenta con por lo menos 400 pinturas coloniales, la mayoría de ellas pertenecientes a la Escuela Cuzqueña. El altar mayor es de un solo cuerpo, de columnas dóricas y cubierto por láminas de plata y en La Torre del Evangelio se encuentra la famosa campana María Angola, fundida en oro y bronce y cuyos tañidos, dicen, se escuchan hasta una distancia de 40 kilómetros.
Entre sus tesoros se cuenta una custodia de oro macizo que pesa 26 mil 667 kilos y mide un metro 20 de alto: su valor es incalculable. Tiene incrustadas 331 perlas, 263 diamantes, 221 esmeraldas, 89 amatistas, 62 rubíes, 43 topacios, 17 brillantes, cinco zafiros y un ágata.
Otro sitio de interés es la Iglesia de la Compañía de Jesús. Este templo se empezó a construir en 1571 y es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura religiosa virreinal. Su fachada de tres cuerpos, inspirada en la portada de la Catedral, forma un conjunto macizo rematado de dos torres con ventanas de ojos de buey. Tiene forma de cruz y su única nave va asentada sobre arcos con seis capillas laterales que cobijan altares de madera tallada y dorada; bajo la bóveda están las capillas subterráneas rodeadas de laberintos secretos donde reposan los restos de ilustres personajes históricos.
Sin lugar a duda el Convento de Santo Domingo es otro de los atractivos de Cuzco. Aquí, sobre los muros base del famoso templo incaico de Intiqancha o Qoriqancha, se encuentra este convento que fue construido sobre el más importante templo inca dedicado al culto del Sol. Conforme a los cronistas españoles, tenía gran parte de sus compartimientos recubiertos con láminas de oro.
La iglesia de San Blas, la parroquia más antigua de Cuzco, data de 1563. Según los expertos, su púlpito constituye la pieza de madera tallada más fina del mundo: de un sólo tronco de cedro nacen como por arte de magia ángeles, demonios, santos, vírgenes y quimeras.
RECOMENDACIONES
Aunque no es frecuente en los mexicanos, cuando se llega a Cuzco la altura puede incrementar la presión arterial. Para disminuir esta posibilidad es recomendable tomar un té de coca (mate de coca) y, si es necesario, recostarse a fin de irse adaptando poco a poco.
En términos generales el clima en Cuzco es agradable: fresco y seco, y la temperatura varía entre tres y 25 grados Celsius. La estación de lluvias es de noviembre a marzo. La estación seca es de abril a octubre. Se conseja a los visitantes llevar ropa abrigadora e impermeable durante la estación de lluvias; en los meses de junio, julio y agosto la temperatura puede llegar a los cero grados.
Es muy importante tener en cuenta el tipo de cambio monetario —2.88 soles por dólar— y fijarse en las cartas y tarifas que los precios estén expresados en soles y no en dólares.
¿DÓNDE HOSPEDARSE?
En Cuzco existe toda una gama de opciones para hospedarse, desde hostales hasta hoteles de cinco estrellas. Tanto para el trasporte como para el hospedaje, lo mejor es contratar los servicios de una agencia de viajes.
¿DÓNDE COMER?
Cuzco tiene una rica gastronomía compuesta por platos que combinan los productos andinos como el choclo (maíz), las papas y el ají, con la carne de cerdo y de oveja. Alrededor de la Plaza de Armas se encuentran buenos restaurantes que ofrecen comida cuzqueña de gran calidad.
¿CÓMO LLEGAR?
Cuzco es fácilmente accesible por vía aérea, a través de vuelos comerciales de Lan-Perú que parten desde Lima (55 minutos). También es posible llegar por carretera (mil 50 kilómetros desde Lima).



