Convención sobre Cambio Climático
Cientos de grupos se manifestarán por la “justicia climática”
Ante las “soluciones falsas” al calentamiento global, organizaciones ambientalistas y de la sociedad civil se preparan para realizar una gigantesca movilización, auténtica “inundación” humana, en la capital danesa.
En la página oficial de la Convención Mundial de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) existe una cuenta regresiva indicando los días, horas, minutos y segundos restantes para que den inicio las negociaciones internacionales, pero desde marzo del presente año se han llevado a cabo una serie de juntas con el fin de organizar una movilización social que se llevará a cabo el 12 de diciembre durante la COP-15 (Conference of the Parties).
Grupos de activistas como Climate Justice Action, Climate Justice Now, Greenpeace, Oxfam, Friends of the Earth, 350.org y otras organizaciones ambientalistas, religiosas, políticas, de la sociedad civil y de individuos independientes están uniendo esfuerzos para organizar una marcha en la forma de una “inundación” humana —flood for climate justice— que ayude a evidenciar las soluciones falsas que se proponen actualmente en el tema de cambio climatológico. La “inundación” se movilizará desde el centro de Copenhague hasta el Bella Center donde se llevarán a cabo las negociaciones políticas y económicas entre los delegados de todos los países involucrados.
El consenso internacional ligado a la decisión de los países del G-8 está en que se debe llegar a una estabilización del dióxido de carbono en 450 ppm (partes por millón) y evitar que la temperatura se eleve más de dos grados Celsius en relación a temperaturas preindustriales. La demanda de los países en desarrollo es que los países desarrollados reduzcan 40 por ciento sus emisiones para 2020 y 80 por ciento para 2050, o de lo contrario las consecuencias serían impredecibles. Por su parte, los países desarrollados señalan que la reducción de 15 a 20 por ciento de emisiones al 2020 y de 30 a 50 por ciento al 2050, por parte de los países en desarrollo, ayudaría mucho a lograr la estabilización que se espera.
Aunque las metas están muy claras, la pregunta es ¿quién se compromete a reducir sus emisiones en tan corto plazo y cómo? Porque las negociaciones se han vuelto una disputa político-económica más que ambiental. Durante las negociaciones internacionales de septiembre del presente año en Bangkok, Tailandia, el G-77 (organización intergubernamental de países sureños en desarrollo que no incluye a México) más China anunciaron que no firmarán ningún acuerdo que no coloque a los países desarrollados como principales responsables del problema climático, ya que históricamente los países industrializados son responsables de tres cuartas partes de las emisiones de dióxido de carbono. Estados Unidos, que se ha rehusado a firmar acuerdos ambientales como el Protocolo de Kioto, evade el tema de esa deuda climática con su propuesta de que todos los países deben de ser parte de los compromisos para combatir el cambio climático.
En la actualidad existe toda una infraestructura para la compra-venta de bonos de carbono con el nombre de Emission Trading Schemes o ETS. Los ETS ya operan en 35 países alrededor del mundo, siendo el Reino Unido el país con mayor actividad, seguido por la Unión Europea con el EU-ETS, mundialmente el mercado más grande de bonos de carbono. Estos mercados se basan en la especulación del valor de intangibles —como el dióxido de carbono, el agua, las selvas, etcétera— además de propiciar un intercambio de emisiones entre países donde si un país no ha llegado a su límite de emisiones puede vender el resto de su polución por emitir a un país que ya rebasa sus cuotas: la organización Friends of the Earth describe a los ETS como la compraventa de una comodidad artificial, siendo ésta el derecho a emitir dióxido de carbono.
Existen algunos países en desarrollo que están de acuerdo con este tipo de compensaciones, ya que su infraestructura se beneficia del dinero proveniente de los países industrializados. El mercado de bonos de carbono se ha duplicado cada año desde 2005: su valor fue de 126 mil millones de dólares en 2008 y se predice que su valor aumentará a 3.1 billones de dólares para 2020. Este es el tipo de soluciones falsas que se propone evidenciar con el movimiento de la inundación humana durante la movilización del 12 de diciembre: soluciones que se basan en el mercado y que no invierten en la infraestructura de los países en riesgo, en innovación tecnológica, en la regularización de productos y emisiones, y en acciones con énfasis comunitario y social.
Ante la tempestad de negociaciones que se llevarán a cabo durante la Convención sobre Cambio Climático, será interesante ver de qué manera esta tormenta de propuestas nos lleva a prevenir la futura inundación de ciudades como la misma Copenhague, Amsterdam, Hong Kong, Nueva York, Río de Janeiro, Bombay, Dubai, Sydney, Buenos Aires, Cape Town, Cancún, etcétera. Por lo pronto, una “inundación” simbólica se llevará a cabo durante la COP-15 para alertar sobre las intenciones especulativas hacia la crisis que tenemos en puerta como comunidad global.



