La narcopolítica: Sinaloa y Chihuahua
El riesgo de que la delincuencia organizada expanda sus espacios de poder amenaza con acotar y controlar el proceso electoral.
Es un hecho: no existen suficientes medidas de control para evitar que recursos económicos de procedencia ilícita penetren las campañas políticas de este año, cuando se celebraran elecciones en entidades que por años han sido centrales para la geografía del narcotráfico, como Tamaulipas, Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Durango, Veracruz y Quintana Roo.
Cuando menos en Chihuahua y Sinaloa la narcopolítica corresponde a una estrategia que pone en riesgo el Estado de derecho y amenaza con acotar y controlar el proceso electoral, que habrá de celebrase el próximo mes de julio. El diputado local en Chihuahua, Víctor Quintana, de filiación perredista, describe las condiciones en que se llevará a cabo el próximo proceso electoral en esa entidad donde, señala, se vive “una democracia asediada, una democracia en estado de sitio. La penetración del narco en las campañas es siempre un peligro, sobre todo en los municipios; a escala estatal es mucho más difícil, aunque no se puede descartar, pero el problema es que en Chihuahua se van a realizar elecciones con la apariencia de normalidad democrática cuando no hay una normalidad democrática”.
Estos son los datos duros de la criminalidad en Ciudad Juárez, considerada como la ciudad más violenta del mundo: el año pasado hubo dos mil 243 homicidios y 11 mil robos —mil 309 robos de autos sólo en el mes de octubre— y 136 denuncias por secuestro. La cifra negra de las extorsiones y demás delitos nadie la sabe a ciencia cierta. “No puede decirse que vivamos una normalidad democrática cuando está saliéndose la gente de Ciudad Juárez, cuando muchos empresarios no sólo en Juárez, sino también en Chihuahua, están cerrando sus negocios por temor a la extorsión y el secuestro, cuando hay amplias zonas rurales del estado donde la gente no está a gusto porque en cualquier momento pueden llegar los sicarios y extorsionarlos, secuestrarlos o incluso matarlos”, afirma Quintana.
Pero el riesgo se multiplica cuando se contemplan en un mapa del país las regiones donde distintos grupos criminales extienden su poder o mantienen sangrientos conflictos por el control de plazas y rutas. Entidades donde se vivirán procesos electorales en julio de este año, donde estas elecciones y su destino pueden estar marcados por los intereses y el poderío del crimen organizado. En Chihuahua muchas de las regiones de la entidad son disputadas por el cártel de Juárez y el de Sinaloa, teniendo como epicentro del conflicto Ciudad Juárez, con el último, sangriento episodio del comando que dejó 16 muertos, casi todos adolescentes. Tamaulipas y Veracruz están controlados por el cártel del Golfo y las diversas escisiones de Los Zetas; Quintana Roo, por mucho tiempo bajo la férula del cártel de Juárez, ahora tiene la presencia del cártel de Sinaloa; Baja California está con la disminuida presencia del cártel de los Arellano Félix y la emergencia del cártel de Sinaloa y La Familia, y Sinaloa y Durango, hoy bajo el control del cártel de Sinaloa, donde la alianza de los Beltrán Leyva con otras organizaciones criminales no ha cesado y se esperan más conflictos.
UN NARCOESTADO EN SINALOA
En Sinaloa la narcopolítica puede ser una realidad que va más allá del uso de dinero ilícito en las campañas. El diputado federal Manuel J. Clouthier, de extracción panista, denuncia toda una estrategia del crimen organizado para tomar el control de la entidad. “Un proyecto perverso”, señala el hijo del famoso Maquío, quien insiste en que su denuncia no es una declaración electorera. “En Sinaloa la narcopolítica tiene que ver con una camarilla mafiosa en el poder, que se ha coludido con el hampa en un proyecto transexenal de consolidación de esa misma mafia, del mismo narcotráfico. Este proceso está siendo inducido desde el propio gobierno. Se trata de corromper a la sociedad desde el poder. Esto es real, no es una fantasía, no es un discurso electorero, esto lo vengo gritando desde hace más de ocho años”.
Clouthier está convencido de que en las próximas elecciones, cuando se elija gobernador, se buscará consumar un proyecto de control de estado por parte del crimen organizado: la consolidación de un narcoestado en Sinaloa. “Esa camarilla mafiosa es liderada desde el gobierno del estado, desde ahí está siendo promovido este modelo que busca precisamente coronarse cuando un narcotraficante, ya no un político, sea quien gobierne Sinaloa. Ellos tienen programado que eso ocurra este mismo año. Así esta diseñado su modelo”.
Un modelo, una estrategia, no para enfrentar al Estado, sino para controlarlo. Una realidad de negra ficción política que Clouthier explica: “Con la caída del viejo régimen autoritario, cuando se visualiza una debilidad en el gobierno de Vicente Fox y por otro lado un fortalecimiento autoritario de muchos de los gobiernos de los estados, se presenta una situación en la que el crimen organizado visualiza la oportunidad de controlar territorios, pero ya no de cara sólo a los mercados, sino de cara a todo lo que es el concepto de estados como regiones de poder. Muy en particular, donde se inicia este proceso es en Sinaloa, porque si se revisa el crimen organizado en México se verá que la mayoría de los grandes capos son sinaloenses y por consecuencia su territorio es Sinaloa, lugar por el que tienen una singular querencia y donde, además, encontraron un gobierno ansioso de proveerles una alianza inducida desde el poder político para llevar a la consolidación de ambos grupos; ellos integran lo que yo llamó la camarilla mafiosa en el poder”.
El modelo de control del Estado, de las alianzas establecidas entre el poder político y el crimen organizado históricamente, refiere Clouthier, tiene origen en la caída del Muro de Berlín, cuando la Unión Soviética se fragmentó en débiles repúblicas donde las instituciones del estado se volvieron vulnerables. “Las mafias mundiales han tenido un crecimiento exponencial en función de las características del estado-nación donde proliferan. Es decir, en función de qué tipo de estado tienes es el tipo de crimen organizado que se desarrolla. Cuando se fracciona la Unión Soviética y nacen una gran cantidad de estados muy débiles, se da una coyuntura para el crimen organizado, quien aprovecha para su fortalecimiento la debilidad de los estados y el fin de la cultura autoritaria”.
MUNICIPIOS EN RIESGO
Los municipios serranos donde se siembra marihuana y amapola. Los enclaves en las rutas del transporte de la droga que viene del sur rumbo al norte y necesita almacenarse antes de seguir en su ruta al mercado más grande del mundo en las ciudades de Estados Unidos. Las plazas controladas por el narcomenudeo, donde se erigen poderes fácticos capaces del cobro de impuestos alternos, dueños del mercado de la piratería, los giros negros y con presencia en la economía regional. Todo ello requiere de arreglos políticos y los arreglos políticos del narcotráfico se generan a través de la cooptación impuesta por la violencia o generada por la complicidad y la corrupción.
¿Cuántos de los municipios en el llamado Triángulo dorado, en las serranías que comparten Durango, Chihuahua y Sinaloa, donde el cultivo de la marihuana se extiende y genera toda una economía, serán controlados por verdaderos gestores del crimen organizado detentando cargos de presidentes municipales después de consumado el proceso electoral de este año? ¿Cuántos de los poblados costeros de Veracruz, de Oaxaca, de la península de Yucatán o de las costas del Pacífico están en riesgo de ser convertidos en feudos de distintas organizaciones criminales, lo mismo que la región de la frontera Chica en Tamaulipas o las ciudades fronterizas de Baja California y Chihuahua?
El diputado Víctor Quintana reconoce la presencia del narcotráfico y su fuerza política y económica en Chihuahua: “Durante mucho tiempo el crimen organizado fue entrando al tejido social en distintas regiones de Chihuahua, donde se convirtió incluso en financiador de actividades agropecuarias. Algunos migrantes se convirtieron en transportadores de droga, en contactos, en narcomenudistas. Entonces se establecieron algunos narcotraficantes en algunos pueblos como Nicolás Bravo, en el municipio de Madera. Esto generó indudablemente toda una presencia en la vida cotidiana por parte del narcotráfico”.
Una presencia que se mantiene en distintos municipios chihuahuenses y que bien puede inclinar la balanza en las elecciones del próximo mes de julio:
—¿Cuáles serían los municipios en el estado de Chihuahua donde el crimen organizado puede atentar contra la vigencia de la democracia?
—Indudablemente Ciudad Juárez, pero no solamente, también en el llamado Valle de Juárez; Guadalupe, Villa Ahumada, Ascensión, Nuevo Casas Grandes, Casas Grandes, Galeana, Ignacio Zaragoza, Gómez Farias, Naniquipa, Madera. En esos municipios es donde es más grave la situación, pero podríamos decir que también hay peligro en los municipios del norte y noroeste del estado.
De acuerdo al investigador Edgardo Buscaglia, especialista en temas de narcotráfico y violencia social, en 63 por ciento de los municipios del país existe una estructura criminal capaz de controlar los negocios del crimen organizado, el narcomenudeo, el cultivo y el tráfico de drogas, el secuestro y la extorsión. Esta estructura criminal opera bajo el resguardo de la corrupción, protegida políticamente y muchas veces con el apoyo logístico de policías municipales. La mayoría de ese 60 por ciento de los municipios donde hoy existe una estructura criminal tan poderosa como para retar al Estado mexicano, se encuentra en sitios donde este año se llevarán a cabo elecciones.
UN MODELO MAFIOSO
El diputado Manuel J. Clouthier describe cómo se estructura lo que él llama “camarilla mafiosa” en Sinaloa, con vertientes en la economía, la política y el crimen organizado. “Esta camarilla mafiosa tiene tres grandes pilares: el pilar político, el pilar criminal y el pilar empresarial. Esos tres grandes pilares trabajan juntos. Esos círculos llegan a traslaparse, entonces hay gente que está en lo político y lo criminal o en lo político y lo empresarial o en la parte empresarial y criminal”.
Un modelo que genera un proyecto capaz de hacerse de un territorio y controlarlo. Un narcoestado. “Esto es un proyecto mucho más grave de lo que nos imaginamos, es un proyecto perverso”, dice Clouthier, y para él la narcopolítica en Sinaloa es tricolor: “En su momento el PRI tenía tres grandes sectores, el popular, el campesino y el obrero, hoy tienen un cuarto sector que es el narcotráfico. Ya empiezan a otorgarles espacios de representación a quienes provienen de este sector. Esto es gravísimo, en mi opinión se trata del mayor atentado a la incipiente democracia que estamos queriendo construir en este país”.
EPÍLOGO: ALGUNAS PREGUNTAS...
¿Qué ocurrirá con el mapa del narcotráfico, con las posiciones del crimen organizado en el país después del próximo proceso electoral? Qué alianzas habrán de realizarse, cuántos municipios serán tomados? ¿Cuántos crímenes políticos tendremos que lamentar? La respuesta a estas preguntas no las conocemos, pero lo que es un hecho es que hoy no existen ni en el orden legislativo, ni el ámbito de los partidos políticos, ni en las leyes en materia electoral mecanismos para impedir la cooptación del crimen organizado... la narcopolítica es una realidad que atenta contra la democracia mexicana y el Estado de derecho que todavía nos protege.




