Michael Jackson: el negro más blanco
Como miembro de The Jackson 5, Michael tuvo grandes éxitos como la rítmica “ABC” y la balada “I’ll be there”.
A principios de los setenta, por azares del destino, dos grupos infantiles-juveniles de hermanos se encontraron frente a frente: The Jackson Five, de la tradición negra de soul y rythm and blues del Sonido Motown, y The Osmond Brothers, un grupo bubble gum de plástico. Las figuras destacadas eran Michael Jackson en el primer caso y Donny Osmond en el segundo. No se necesitaba ser vidente para anticipar quién iba a mantenerse vigente. Como miembro de The Jackson 5, Michael tuvo grandes éxitos como la rítmica “ABC” y la balada “I’ll be there”. Si bien tanto en los tempos lentos como rápidos sobresalía, resultaba evidente que su cálida voz brillaba en las baladas.
Michael no tardó en ser lanzado como solista con el disco Got to be there (1971), donde además del tema del disco se incluían “Rockin’n robin”, uno de sus primeros éxitos, y una versión de “Ain’t no sunshine”, de Bill Withers, pero en este último caso, a pesar de su privilegiada capacidad vocal, no puede comparase con la voz de Withers. Después vino el éxito que lo lanzó a la fama en todo el mundo, la balada “Ben”, tema de la película del mismo nombre y que fue también el título de su segundo álbum (1972).
Después vinieron los ajustes inevitables de un joven que pasaba de la adolescencia a la juventud, que hicieron que su carrera bajara un tanto. Fue hasta la aparición de Off the wall (1979), su primera colaboración con Quincy Jones, que recupera su éxito. En él se anuncian los arreglos que alcanzarán su madurez en Thriller (1982), disco con el cual se volverá El Rey del Pop. Cada tema es un clásico pero “Billy Jean”, recreada por Chris Cornell, “Thriller” y “Beat It” son las más recordadas.
Después del esplendor vino la caída. Cuando Michael renegó de su color y se empeñó en volverse blanco, su talento cayó. Ninguno de los discos que vinieron después —desde Bad (1987) hasta Invincible (2001)— lograron superar lo alcanzado en Thriller y su vida quedó envuelta en el escándalo. Su capacidad musical queda plasmada en “Beat It”, donde además del arreglo musical, con un solo de guitarra de Eddie Van Halen, hay que escuchar cómo las múltiples grabaciones de su voz llegan a la polifonía, quedando plasmado todo el talento de Quincy Jones como director musical.



