Confesiones de una funcionaria

Ombudsman

Salvador del Río

  • 2009-06-28 | Milenio semanal
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Que si son malas las preñeces
de los pensamientos,
las empeoran los
partos de la lengua

—Don Quijote de la Mancha

El turismo sexual, el tráfico de personas, el comercio de mujeres, las redes de pederastia, el plagio y la violencia contra miles de migrantes son “males de la humanidad” que México no puede erradicar: Cecilia Romero, Comisionada del Instituto Nacional de Migración. ¿Renunciará? Estaré aquí si lo quieren “Dios, el Ejecutivo y el secretario de Gobernación”. Esos delitos y su permanencia en el cargo serían, entonces, obra de Dios.

Las palabras

Estar a expensas es depender de que alguien solvente pague el costo de algo. Los migrantes que llegan a la Ciudad de México no están “a expensas de accidentes y enfermedades”, como lo escribe Miguel Ángel Andrade en “Tierna infancia”, sino, según lo dice más adelante, están expuestos a esas calamidades.

En las procesiones religiosas se pone bajo palio la imagen del santo. De ahí que paliar significa, en sentido figurado, proteger o mitigar los rayos del sol. Oscar Guisoni afirma en “Irán, de la revolución de Jomeini al sueño nuclear”, que el Sha Reza Pahlevi vivía con grandes lujos para “paliar” su origen humilde. Sería más bien para compensarlo.

Se lee en un titular periodístico que el secretario de Salud, José Ángel Córdoba, asegura que en el gobierno están preparados para “un rebote” del virus de la influenza humana. Los virus no son pelotas, no rebotan, rebrotan.

“El voto nulo es una jalada”, afirma el talentoso politólogo Vicente Fox. Jalársela, en el lenguaje popular, tiene su origen en la práctica onanista, el desahogo solitario en el que intelectualmente parece seguir sumido el ex presidente.

Las citas en un idioma ajeno requieren mínimo conocimiento de esa lengua. En “Cuando los franceses decidieron hacer olas” Nazario Sepúlveda escribe, sobre los mataderos de Francia, Le song (por le sang) des bêtes (que lleva el acento circunflejo, reminiscencia de la s perdida).

Leísmo, como se ha dicho, es no sólo el abuso, sino el uso equivocado de los complementos directos. En “A un año del New’s Divine” los autores del libro sobre esa tragedia, aún impune, refieren que a los jóvenes que se encontraban en la discoteca les golpeaban… en la cabeza, que a una joven un agente de la policía le jaló de los cabellos y que a otro le golpearon. Los golpeaban, la jaló, lo golpearon, pues son complementos directos.

Las reglas de puntuación establecen que el inicio de la frase u oración que sigue a dos puntos se escribe con minúscula, salvo que alguna característica especial indique lo contrario. Lo mismo ocurre con los puntos suspensivos cuando se emplean como una pausa para una reflexión o para enfatizar una idea. El pelele de Andrés Manuel López Obrador, se dice en “La foto de la semana”, fue elegido para dirigir (¿o gobernar?) Iztapalapa… Aunque (mayúscula innecesaria) sólo por unos minutos.

srio28@prodigy.net.mx