Un tiempo suspendido

El santo oficio

José Luis Martínez S.

  • 2009-06-28 | Milenio semanal
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Foto: Uriel Santana/ Revista <i>TV  Notas</i>, Junio 2009
Foto: Uriel Santana/ Revista TV Notas, Junio 2009

Amanece en la ciudad enlutada. Desde el cielo, el cartujo bendice al desierto y a sus moradores mientras el avión se zarandea. En Hermosillo todo recuerda la tragedia. Las luces tristes de las velas en las escalinatas del Museo Emiliana de Zubeldía con los nombres de los niños muertos por el incendio en la Guardería ABC, hieren e indignan. Todos somos culpables —piensa el monje al verlas, y llora sin aliviar su alma.

EL ENCUENTRO LITERARIO Horas de Junio, organizado por Raúl Acevedo en la capital sonorense, rinde este año homenaje a Carlos Monsiváis, quien el pasado miércoles devino implacable sinodal al presentar la antología Ángel de Campo, prologada y reunida por Héctor de Mauleón, un apasionado de la historia de la Ciudad de México, un periodista de “los de entonces”, como diría el querido Pedro Ocampo Ramírez. El interrogatorio de Monsiváis fue a la vez incisivo y divertido, un buen ejercicio para demostrar los conocimientos, el sentido del humor y la velocidad de Héctor para responder y explicar su gusto por Micrós, el cronista de la modernidad cuya obra —asegura Mauleón— “es reflejo de lo que vive el país actualmente”. La fatalidad del gatopardismo… HATEM ABDULWAHID SALEH, poeta originario de Bagdad exiliado en México, es otro de los convidados a la reunión de Hermosillo. En la revista Líneas de fuga, dirigida por Philippe Ollé-Laprune, el trapense lee cinco poemas de Hatem; los versos iniciales del primero dicen: “Gracias por tu distancia y por tu cercanía/ Gracias por tu tortura y por ser querida/ Gracias por las nubes de compasión que llegan con una lágrima”. La delicadeza de la poesía árabe siempre anuda la garganta del fraile, tan dado al sentimentalismo… UN TIEMPO SUSPENDIDO. Cronología de la vida y la obra de Juan Rulfo, publicado en la colección El Centauro de Conaculta, es un ejemplo de dedicación y un regalo —como afirma Carlos Blanco Aguinaga en el prólogo— para los lectores del escritor jalisciense. El trabajo de Roberto García Bonilla es acucioso, lleno de datos, testimonios y anécdotas de un hombre sobre el cual se han tejido numerosos mitos y encendidas polémicas, sin dejar por ello de reconocer su genio… Acerca de la parquedad de la bibliografía del autor de El Llano en llamas, García Bonilla recupera la voz de Juan Carlos Onetti (de quien esta semana se celebra el centenario de su nacimiento), quien en 1986 dijo: “Es verdad que (Rulfo) sólo publicó dos libros. Y también es que durante 30 años se resignó al silencio. Sabía que su obligación literaria había concluido. Era un hombre honrado y respetó su decadencia. Hermoso ejemplo para aquellos que, en el vasto mundo, siguen fatigando máquinas impresoras, fingiendo no enterarse”… QUERIDOS CINCO LECTORES, con la presencia inenarrable de Ninel Conde, la obligación de escribir cien planas con el nombre correcto de la directora de Bellas Artes, Teresa Vicencio, y plegarias para Michael Jackson y Farrah Fawcett, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.

joseluis.martinez@milenio.com